Se que nuestras manos no se van a entrelazar. No de nuevo.
Estamos sentados, tú a mi lado derecho y yo, tan ensimismado, me siento desvanecer en recuerdos, que no puedo permanecer a tu lado izquierdo.
Antes siquiera de que las luces se vayan, estoy en el ahora. Hay gente al rededor y seguramente están más ahí, que yo mismo.
Las luces se están atenuando, mis oídos se sienten tapados. Ya no estoy ahí.
Ahora mismo, estoy donde hace unos años, cuando decidí que valía la pena decirlo, y no es que no lo valga ahora, no me malentiedas.
Estamos sentados, tú a mi lado derecho, y yo, a tu lado izquierdo, aferrándome al asiento, porque mi cabeza esta tan llena del aire que respiras, que siento que voy a salir volando.
Las luces se han desvanecido ya, y aunque no estoy entendiendo lo que sucede al rededor, ciertamente nunca me ha interesado menos. No hay nadie más en este mundo, al menos no para mi.
Soy un hielo en un vaso de cristal, lleno de agua caliente.
Los latidos de mi corazón se escuchan tan fuerte en mis oídos, que comienzo a creer que los alcanzas a escuchar, y ese pensamiento sólo consigue incrementar el ritmo y la intensidad.
Estoy esperando el momento, un momento en el cual pueda acercarme un poco más a tu persona, un milímetro bastaría para alcanzar a rozar tu hombro con el mío, pero entre el zumbido y mi cabeza flotante, me siento imposibilitado.
De repente, aunque paralizado, puedo ver por el rabillo de mi ojo derecho, alguna intensión en un movimiento tuyo. Estas estirándote, "es el momento", pienso.
Una mano temblorosa se acerca lentamente a otra, que simultáneamente hace lo mismo, y no por ello lo hace menos torpe. El aire en mi cabeza es demasiado, y espero que tus dedos soporten la fuerza con el cual me esta elevando. Esta apunto de suceder.
Consecuente a ese pasado, hubo un futuro en el cual sucedía lo mismo con nuestros labios, aunque los míos mas torpes y ansiosos de ti.
Consecuente a ese otro episodio de ese pasado, pudo haber un futuro en el que podría haber tomado tu mano infinidad de veces, mientras ese calor recorría mi cuerpo, y mis labios podrían haberlo hecho más dulce, más tierno, más constante.
Las luces se están atenuando, mis oídos se sienten tapados. Ahora estoy sentando, y cuando entrelazamos manos fue en el pasado, y el aire en mi cabeza no fue mas fuerte que la pasión por estar ahí, contigo.
Ahora, estoy a tu lado, pensando en acercarme y tratar de ver por el rabillo de mi ojo derecho, algo parecido a una intensión en tus movimientos, pero estas tan quieto. Ahí en mis recuerdos esta tu mano del pasado sosteniendo la mía, y la mía sosteniendo la tuya. Aquí mi mano fría esta colgando de mi antebrazo y busco colocarla bajo mi pierna o guardarla en la manga del suéter.
Y aunque pude ver algo parecido a una intensión, cuando te sentiste cansado de estar en la misma posición, era la de alejarte el milímetro que me acerqué a ti para rozar tu hombro izquierdo.
Estamos sentados, tú a mi lado derecho y yo, tan ensimismado, me siento desvanecer en recuerdos, que no puedo permanecer a tu lado izquierdo.
Antes siquiera de que las luces se vayan, estoy en el ahora. Hay gente al rededor y seguramente están más ahí, que yo mismo.
Las luces se están atenuando, mis oídos se sienten tapados. Ya no estoy ahí.
Ahora mismo, estoy donde hace unos años, cuando decidí que valía la pena decirlo, y no es que no lo valga ahora, no me malentiedas.
Estamos sentados, tú a mi lado derecho, y yo, a tu lado izquierdo, aferrándome al asiento, porque mi cabeza esta tan llena del aire que respiras, que siento que voy a salir volando.
Las luces se han desvanecido ya, y aunque no estoy entendiendo lo que sucede al rededor, ciertamente nunca me ha interesado menos. No hay nadie más en este mundo, al menos no para mi.
Soy un hielo en un vaso de cristal, lleno de agua caliente.
Los latidos de mi corazón se escuchan tan fuerte en mis oídos, que comienzo a creer que los alcanzas a escuchar, y ese pensamiento sólo consigue incrementar el ritmo y la intensidad.
Estoy esperando el momento, un momento en el cual pueda acercarme un poco más a tu persona, un milímetro bastaría para alcanzar a rozar tu hombro con el mío, pero entre el zumbido y mi cabeza flotante, me siento imposibilitado.
De repente, aunque paralizado, puedo ver por el rabillo de mi ojo derecho, alguna intensión en un movimiento tuyo. Estas estirándote, "es el momento", pienso.
Una mano temblorosa se acerca lentamente a otra, que simultáneamente hace lo mismo, y no por ello lo hace menos torpe. El aire en mi cabeza es demasiado, y espero que tus dedos soporten la fuerza con el cual me esta elevando. Esta apunto de suceder.
Consecuente a ese pasado, hubo un futuro en el cual sucedía lo mismo con nuestros labios, aunque los míos mas torpes y ansiosos de ti.
Consecuente a ese otro episodio de ese pasado, pudo haber un futuro en el que podría haber tomado tu mano infinidad de veces, mientras ese calor recorría mi cuerpo, y mis labios podrían haberlo hecho más dulce, más tierno, más constante.
Las luces se están atenuando, mis oídos se sienten tapados. Ahora estoy sentando, y cuando entrelazamos manos fue en el pasado, y el aire en mi cabeza no fue mas fuerte que la pasión por estar ahí, contigo.
Ahora, estoy a tu lado, pensando en acercarme y tratar de ver por el rabillo de mi ojo derecho, algo parecido a una intensión en tus movimientos, pero estas tan quieto. Ahí en mis recuerdos esta tu mano del pasado sosteniendo la mía, y la mía sosteniendo la tuya. Aquí mi mano fría esta colgando de mi antebrazo y busco colocarla bajo mi pierna o guardarla en la manga del suéter.
Y aunque pude ver algo parecido a una intensión, cuando te sentiste cansado de estar en la misma posición, era la de alejarte el milímetro que me acerqué a ti para rozar tu hombro izquierdo.
| Fotografía. Watchmen, 2009. Zack Snyder |
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