No pienso decírtelo, porque se que mi cara se tuerce y me duelen las sienes.
Comienzan a enfriarse las manos y mi tartamudeo se hace inminente.
Tal vez ya se han dado cuenta de mi incomodidad.
Me tomó muchos años poder estar ahí, ¿sabes?
Es bastante absurdo.
Una tos fuerte ayudó. Se que nadie pudo verlas, porque ni siquiera yo las vi.
¿Cómo puedes actuar de esa manera, con tal desapego?
Sostuve tu mano
y calme tu agitada respiración
Pero lo sabes: rebasaste los limites (como yo)
Y casi pudimos querernos
Confiaste un secreto
y hablamos de lo que no podíamos
Pero lo tienes calculado
Y por eso no volveré a leer tus miedos ni voy a tratar de hacerte reír.
Comentarios
Publicar un comentario