Tal vez ya no es tiempo de decirlo, pero me he despertado con sabor a vinagre en la garganta y un dolor en la frente que me punza hasta los globos oculares.
Me senté ahí, porque era el mejor lugar para una persona como yo. No voy a entrar en detalles vergonzosos que quizá ya hayas notado, pero ese era mi lugar.
No me cabe duda de que traté de esquivarlos con todas mis excusas, que juro eran en parte verdad, hasta que mi pulsión me llevó hasta ustedes.
-¿Te das cuenta que te subes al automovil de unos desconocidos?
-¿Se dan cuenta que soy mayor y también soy un desconocido?

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