Ya no recuerdo como empezó esto. Ayer que te negaste rotundamente a aceptar, entonces recordé cuando yo solía hacerlo.
Ha cambiado mucho.
Tal vez no lo creas, pues apenas si me volteas a ver.
¿Recuerdas cuando sentimos el oxigeno invadiendo nuestra mente?
Ese día me calmaste.
Ahora mismo me recuerdo poniendo granos de azúcar a las hormigas en la ventana y luego me quedaba esperando a ver si salían a tomarlos.
Espero no haberte ofrecido granos de azúcar.

Comentarios
Publicar un comentario